Las 150 canciones de la década: 2001, el año antes y después

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El tercer milenio comenzó en realidad en 2001 ¿Por qué? Porque el primer año del calendario gregoriano comenzó en 1 y no en 0, y comenzó en lunes; resultaba ser, pues, que en 2000 no habíamos entrado al futuro como creíamos, sino en 2001. Sí que hubo un cambio radical en el mundo en 2001, y no fue precisamente tecnológico como muchos creyeron. Definitivamente, hay un antes y un después de los atentados del once de septiembre en Nueva York.

Eran los días del apogeo de Napster avant Metallica, de Jennifer López recortando su nombre a J.Lo, de Gorillaz apareciendo como la primera banda virtual, de la agonía de las boy bands como *Nsync -cuando Justin todavía no era tan cool-. Cuando Madonna revisó su carrera con el horrendo GHV2, cuando Shakira comenzó a cantar en inglés con ropa espantosamente exótica, cuando –lamentablemente- volvieron los pantalones acampanados, cuando se creó la mega AOL Time Warner, surgió Wikipedia, Slobodan Milosevic se entregó a la policía, en Holanda se legalizó el matrimonio entre parejas del mismo sexo, cuando salió la primera película de Harry Potter, Berlusconi ganó las elecciones italianas. Eran los días de Tony Blair y George Bush. Fue también cuando vimos latir el primer corazón artificial, cuando le teníamos miedo al Anthrax, Enron se declaró en bancarrota y en México tuvimos el Pemexgate.

George Harrison, mi Beatle favorito, murió el día de mi cumpleaños este año.

Pero de lo anterior, nada parecía importar tanto como los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, a partir de ellos, surgió una infinidad de cosas. Entre ellas, la primera guerra del milenio –que aún no termina- y una consciencia distinta del mundo por parte de los gringos.

Por mi parte también fue el año de un antes y un después, y no precisamente por la mañana de septiembre en la que el director de mi escuela entró diciendo que iba a comenzar la Tercera Guerra Mundial, sino porque fue el año en el que dejé de ser hijo único y conocí a los Balodeza. Éstas son las canciones de mi 2001.

NOTA PARA (ULTRA) PURISTAS: Este conteo es personal, así que si no quieren que les dé un infarto por denominar a algunas de las siguientes canciones como “de la década” mejor no lean. O si no, aflojen y cooperen.

2001: El año antes y después


Get Your Own Free Hypster.com Playlist.


13. Spice Girls · Holler

Forever / 2000

Por errores de catalogación, hice una terrible pero afortunada omisión en la lista de ayer. Terrible, porque Forever, el –afortunadamente- último álbum de las Spice salió en 2000. Afortunado, porque esta canción en realidad pertenece a mi 2001. Como dije previamente, 2001 representó un antes y un después para el mundo entero. En mi caso, ese antes y después está en haber conocido a cuatro de los amigos que son parte de lo más fundamental que hay en mi vida. Y a dos de ellos los recuerdo con claridad bailando junto a mí esta canción en mis primeras fiestas gays en el verano de 2001.

14. Babasónicos · Los calientes

Jessico / 2001

Los conocí en 2004, con Putita –me fascinaba el hecho de que una canción con ese título sonara en la radio- y me enamoré de ellos. Como suele pasarme con cualquier artista del que me enamoro, me bajé su discografía completa y llegué a Los Calientes. En 2005, ésta se convirtió en mi canción fundamental para uno de los romances que más me han marcado. Pero fuera del ámbito personal, el uso de la caja de ritmos, los sintetizadores, los coros tipo score de western a la Morricone y la letra son simplemente magníficos. Y sí, yo fui un caliente, according to los Babasónicos.

15. Björk · Cocoon

Vespertine / 2001

Cuando estudiaba en la Ibero de Puebla, me daba mucha gracia el hecho de que en las cabinas de grabación de la universidad, uno podía encontrar dentro de la biblioteca de sonidos de las computadoras nombres tales como: “Monstruo caminando sobre el pasto” o “Pasos de secretaria” –de hecho, Pako y yo decidimos hacer una aportación propia y dejamos los “tacones de travesti entrando en elevador”- ¿Cómo diablos suena un monstruo caminando sobre el pasto? ¿Qué monstruo? ¿Qué época del año para que el pasto suene así? ¿Cómo sabemos que ese sonido es, en específico, el de una secretaria caminando? Yo no sé si Björk pasó por la Ibero de Puebla, pero sí que llevó a un grado extremo –y magnánimo- la especificidad de sus instrumentos: ¿A quién diablos se le ocurre usar cartas siendo barajadas o pasos sobre nieve para hacer música? Sólo a la mujer cuyo trabajo es actuar como música loca, genio incomprendido para las masas.

A mi gusto, el mejor álbum de Björk a la fecha.  Y no soy el único, en los conteos de álbumes de la década, Rolling Stone lo ubica en el número 67 y Pitchfork en el 92. También está incluido en el 1001 discos que tienes que escuchar antes de morir ¿Por qué? Porque además del uso de instrumentos tan inusuales u olvidados (la bellísima caja de música en Frosti), la islandesa logra hacer el álbum más íntimo de la historia.

Tras Homogenic, Björk venía volcánica y necesitaba enfriarse. Lo hizo con 13 tracks impecables que marcaron un antes y un después en mí. Jamás pensé que se pudiera hacer música tan mínima e interior, a la vez que apasionada. Hidden Place era una hermosa metáfora acerca de la intimidad entre dos amantes; Pagan Poetry una intensa historia del lenguaje secreto que comparten, de nuevo, dos amantes; It’s not up to you retrata perfectamente un día gris de depresión post amorosa; Generous Palmstroke es el retrato ideal del término inglés infatuation. Me quedo con Cocoon porque es todo lo anterior en una sola canción: intimidad, pasión y sexo en un murmuro quieto y tranquilo.

Mención aparte merecen también los vídeos hechos para este disco.

Y pensar que la autora dijo de este disco que quería hacer un soundtrack para preparar un sandwich.

Si tuviera a Bjork frente a mí en este momento haría tres cosas: la primera, agradecerle por darme uno de los discos más importantes de la década –y tal vez, de mi vida-; la segunda, invitarla a que pase a las cabinas de audio de la Ibero Puebla, para ver si consigue nuevos instrumentos o sonidos; y la tercera, escupirle por esa porquería de disco que fue Volta.

16. Camera Obscura · Eighties fan

Biggest Bluest Hi-Fi / 2001

Siguiendo con la línea intimista se encuentra esta canción, que yo no conocí en el año que salió, sino en 2008 ¿Nunca les ha ocurrido que les dan ganas de llorar apenas escuchan una canción que no conocen? Ese fue mi caso con Eighties fan (y el de muchos según narran los comentarios del vídeo en youtube). Los Camera son expertos en contar historias sencillas de forma sencilla, en ello reside su belleza. Esta sencillez la han dado a lo largo de toda esta década, incluso poco antes de que acabara con ese gran álbum que es My Maudlin Career. Y por cierto, yo sí que me considero todo un eighties fan.

17. The Cranberries · Wake up and smell the coffee

Wake up and smell the coffee / 2001

¿Por qué Wake up and smell the coffee no figura en ninguna lista de los mejores de esta década? Porque en sí, fue un disco que no propuso nada ni descubrió ningún hilo negro. De hecho, creo que los Cranberries jamás propusieron nada nuevo, pero ah qué bonitas canciones hacían. Y sobre todo en este álbum: Never grow old refleja los miedos que muchos tenemos a crecer, incluida Dolores O’Riordan; Analyse es un calmante para los ultra racionalistas de esta época, además de una de mis canciones con Allain; Time is ticking out una muy obvia demanda climaticoglobal; This is the day la canción ideal para salvar amigos, como Yahir; The Concept es Dolores dejando de ser tan pretenciosamente compleja por un rato; y Every Morning es, como diría mi abuelita, simplemente chula.

Para la banda este disco represente el último aliento de un animal cansado y moribundo, pero para mí representa un viaje con uno de mis mejores amigos: Ricardo. Los Arándanos –cómo él los llama-, son una de las cosas que nos unieron en aquel 2001 que nos conocimos, y cuando salió este disco ese tendón de amistad que teníamos se encarnó fuerte.  Cuando digo que representa un viaje, no lo hago sólo en sentido figurativo: en junio de 2002 Ricardo y yo viajamos a DF a matar dos pájaros de un tiro: ir al concierto de Los Arándanos y asistir a la Marcha LGBT, mi primer marcha. El viaje de regreso del concierto fue una odisea que merece crónica aparte, pero fue el primer concierto al que fui acompañado de un amigo. Desde entonces concluí que a los conciertos siempre se debe de ir con alguien, nunca solo.

Elegí Wake up and smell the coffee por dos razones: La primera, es la letra que habla acerca de despertar a la vida (y en particular por una línea: “I at 24, was insecure, do whatever it takes”) y la segunda, es que es la frase que Nash puso en la pared de nuestra cocina. Así que cada mañana me despierto y huelo el café.

18. Daft Punk · Face to face

Discovery / 2001

Insisto, 2001 fue año de antes y después. Y es claro que en la electrónica hay un antes y un después de Discovery. Tom Ewing, de Pitchfork, lo resume muy bien: “Discovery fue simplemente el mejor álbum de los ‘buenos tiempos’ de la década”; el disco está permeado de esa sensación de las buenas épocas por el simple hecho de que Daft Punk realizó un homenaje a su infancia. En palabras del propio Thomas Bangalter, es un tributo a la edad en la que “no juzgas ni analizas la música. Simplemente te gusta porque te gusta. (…) Es acerca de la relación honesta que tienes con la música cuando estás abierto a tus propias emociones”.  No por nada Pitchfork lo denominó el tercer mejor álbum de la década.

Cada canción del disco podría haber sido un sencillo: One more time es EL track para celebrar (y TODOS la hemos bailado), Aerodynamic es el soundtrack de la caricatura japonesa que todos vimos de niños y todos traemos en el inconsciente, Digital Love es una PPP (Pieza Perfecta de Pop); Harder, better, faster, stronger se nos quedó pegada en el fondo del cerebro y nos dio tremenda clase de “cómo samplear y usar el vocoder en el siglo XXI”; Veridis Quo es la rola con la que acabaría nuestro hipotético anime; Short Circuit resume los años ochenta en tres minutos y medio; y Something about us es simplemente una de las canciones más románticas de la historia. Eso y que la sensación que impera en el disco es la alegría.

¿Por qué Face to face? Porque fue una de las primeras canciones en enseñarme cómo se hace la música electrónica: el sampleo es perfecto, el bajo es limpio y engancha desde la primera oída, el beat es exacto y la letra es sencilla pero buena. Así de simple.

19. Dido · Take my hand

No Angel / 1999 (reed. 2001)

Sí, Dido sacó No Angel en 1999, pero el planeta se dio cuenta de él hasta la reedición de 2001 y hasta que Eminem sampleó Thank you con Dido embarazada y orinando en un videoclip.

¿Por qué es necesaria esta canción para la década? Tan sencillo como que, si usted querido lector ha estado alguna vez enamorado, no sólo sentirá como propias cada una de las palabras que Dido canta, sino que comprenderá perfectamente los casi siete minutos de música que llegan a aquel glorioso clímax de cuerdas, beat, bajo y delays. Estoy casi seguro de que así suena el amor.

20. Gary Jules y Michael Andrews · Mad World

Donnie Darko O.S.T. / 2001

Cuando Johnny Cash versionó Hurt de Nine Inch Nails, Trent Reznor dijo: “Esa canción ya no es mía”. Supongo que los de Tears for fears habrán pensado lo mismo con esta colaboración entre Michael Andrews (gran creador de scores para películas) y el hasta entonces desconocido Gary Jules. Y si no lo han pensado, deberían hacerlo. Jules consigue hacer de un grito de desesperación adolescente ochentero una vuelta a la infancia y la inocencia en pleno inicio de milenio. Con este tema, volvemos a ese sentimiento de vulnerabilidad que nos invadía en la infancia ante lo desconocido y lo desolado. En ocasiones muy afortunadas, seguimos sintiéndolo de adultos. Además, cómo no incluir una de las favoritas de Agustín en este conteo.

21. Hedwig and the angry inch · Wig in a box

Hedwig and the angry inch O.S.T. / 2001

El tema que narra cómo un cantante transexual alemán perdió el miedo a descubrirse a sí mismo y volverse estrella de rock le ayudó a un joven confundido que necesitaba descubrirse y ser valiente a hacer algo llamado Velvet Boy allá por 2003. Claro, también está el hecho de hacer uno de los mejores musicales/filmes Indie de la década y revivir el Glam en 2001.

This is the best way that I found / to be the best you’ve ever seen”.

Con acento alemán: Now everybody, pónganse sus pelucas.

22. Jose Cano · Da la piedra en el cristal (Fábula mineral)

Josecano / 2001

Ah, a estas alturas parecería que el joven Velvet se había olvidado de Mecano. Pero no. Mis gustos musicales se habían ampliado, sí. Pero mi adicción al trío madrileño seguía viva.

En 2001 José María Cano sacó esto. Digo “esto” porque no es precisamente un disco, sino más bien, un experimento intelectualoide (por Dios, la portada se la hizo Julian Shnabel) de biografías cantadas –hasta nuestra Salmita Hayek es citada-. A pesar del gigantesco ego de Jose (al interior del álbum hay una enorme lista de créditos a él mismo) y de las pésimas críticas que recibió el álbum (eso sin contar el hecho de que creo sólo quince personas en el mundo lo compramos), creo que tiene buenos temas. La Lambada me gustaba mucho allá en 2001, pero Da la piedra en el cristal (Fábula mineral) es una triste metáfora de lo imposible que encuentro adecuada para describir un poco del angst de esta década. Honesta, aunque intelectualoidemente cite a Calderón de la Barca.

23. Kylie Minogue · Can’t get you out of my head

Fever / 2001

Dentro de las PPP’s la PPP por excelencia: música sencilla pero bonita, letra sencilla pero bonita, un vídeo sencillo pero bonito. Esta canción es como Kylie misma, que con 1.50 derrocha sensualidad: en tres minutos y medio recibimos toneladas de lo mismo. Tim Finney de Pitchfork define mejor que nadie lo que ocurrió con Can’t get you out of my head: “¿Cómo logró Kylie hacer uno de los himnos dance-pop de la década? Ofreciendo menos”. La teoría de Finney es que al cantar menos, enseñar menos, dar menos, nosotros deseamos a Kylie más. Y es cierto, Finney concluye “la fantasía es vacía, una cubierta para los deseos imposibles”. Puso a la australiana en el mapa global, hizo que los travestis se pusieran una sábana para emular el vestido del vídeo, estableció una coreografía en todos los antros gays y hasta los Flaming Lips le hicieron cóver. Que por cierto, yo también me sabía la coreografía.

24. Ladytron · Discotraxx

604 / 2001

Ladytron es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos. Resumen en cada canción sonidos que sé haber escuchado en vidas pasadas. Para ser más exacto, en la vida pasada que tuve durante los ochenta en la que seguro fui un Party Monster y morí de sobredosis (de lo contrario, cómo renací en 1985). Elegir un tema de ellos para la década fue difícil, así que apliqué el back to basics. Si bien los conocí con Playgirl y me destruyeron con el primer sencillo de Witching hour, Discotraxx fue la canción con la que me enamoré de ellos. Hay canciones que me transportan y me hacen imaginar escenas –generalmente cósmicas y románticas- que jamás he vivido, Discotraxx es una de esas. Es, en pocas palabras, una canción a la que quiero muchísimo. Desde las palabras en el búlgaro de Mira Aroyo que todos sus fans nos aprendimos sin realmente saber qué decía, pasando por el synth bass nostálgico, el lead synth melancólico y el murmuro de Helen Marnie, de quien siempre diré es el “qué hubiera pasado si Neil Tennant de los Pet Shop Boys hubiese sido mujer”. Con Discotraxx los Ladytron nos narran la historia de una pareja hecha para defraudarse el uno al otro y es esa, tal vez, la escena que viví en otro tiempo.

25. Michael Jackson · You rock my World

Invincible / 2001

Michael demostró una vez más por qué era El Rey del Pop. Punto.

26. Moenia · En ti

Le Modulor / 2001

Moenia es un placer culpable. Placer porque sí, lo admito, me gustan algunas de sus canciones. Culpable porque no me gusta nada la intención con la que presentan la música que hacen. Sin embargo, he de reconocer que con esta canción me diron una de las casualidades más grandes de la década. Por íntima no la contaré, pero sí diré que ocurrió en mi cumpleaños en 2004. Si quieren indagar un poco de esa casualidad, la letra dice mucho de la persona que me la regaló.

27. Moloko · Indigo

Things to make and do / 2001

Cada que tenga oportunidad de hablar de Indigo lo haré. Todo mundo sabe que es una de mis 10 canciones favoritas de todos los tiempos, que Ramases! Colossus! Es mi grito de batalla, que hay que ponerla el día de mi funeral y que si pudiera armar un vídeoclip con mi ejército de amigos caminando por Insurgentes gritando Ramases! Colossus! Lo haría. Hay un antes y un después de mí con Indigo, pero no en 2001, sino en 2007 que la conocí. De manera más objetiva creo que contiene la escencia del rock: es irreverente, es funk, tiene un bajo asesino, un tinte cabaretero y unos buenos gritos. Si no me creen, vean a los Moloko interpretándola en el PinkPop Festival de 2004 y entenderán lo que es rock y no mamadas. Si se desea más información acerca de esta canción, consulte el viejo post: Ramases! Colossus!

28. Moulin Rouge girls · Lady Marmalade

Moulin Rouge O.S.T. / 2001

No, no creo que este cover sea una de las mejores canciones que haya salido en los últimos diez años, definitivamente hay una enorme lista antes que ella. Pero si es 2001 y se está descubriendo el ambiente gay, podrá entenderse que entre las memorias de la década se guarde el ver a montones de chicos entre 15 y 25 años –o incluso mayores- emulando a Christina Aguilera, Pink, Mya, Lil’ Kim y hasta Missy Elliot. Yo siempre elegía a Pink.

29. Nacho Cano · Colgado de ti

Nacho Cano / 2001

Nacho es uno de los mejores compositores de pop en español que hay. Cuando Mecano se disolvió por primera vez en 1993, sacó un gran disco/experimento llamado Un mundo separado por el mismo Dios que tan sólo algunos escuchamos. Muchos recordarán Vivimos siempre juntos como otro gran tema pop de Nacho sin la voz de Ana, pero con la gran Mercedes Ferrer. Algunos pocos también se acuerdan de Sube, sube en 1999. Y muy, muy pocos llegamos al, hasta ahora, último disco de Nacho en solitario haciendo lo que mejor sabe: sencillas canciones pop de amor. Ésta es una de ellas. Estoy seguro que el 90% de los lectores de este blog jamás la ha escuchado, les recomiendo que lo hagan y encuentren esa honestidad que mucha falta le hace al pop en español y en general en estos días, además de salir del clóset y admitir que este género puede llegar a ser bueno mientras, como todo, sea auténtico. Aquí Nacho todavía se dedicaba a transmitir emociones de forma sencilla, ya después se le ocurrió prostituir a Mecano al máximo, pero esa es otra historia.

30. R.E.M. · Imitation of life

Reveal / 2001

Desde que empecé a publicar mis listas del soundtrack del año, siempre hay una canción que elijo como la definitiva de ese año o como la canción con la que acabaría la temporada si mi vida fuese un serial de TV. En 2001 aún no hacía estas cosas, pero de haberlo hecho, ésta habría sido esa canción. Aunque el lector no lo crea, yo era muy inocente en esos días y creía en bastantes cosas, como en la autenticidad de la gente. La homofobia, la preparatoria y los poblanos me enseñaron que no todo es lo que parece y que la gente puede hacerte mucho daño si se lo permites. Pero hay un daño más profundo aún: el que nos hacemos a nosotros mismos cuando no nos reconocemos como somos, cuando no nos aceptamos.  Ese es el daño de la doble moral, de la intolerancia, del miedo. Cosa que en los días de Bush se llegó a conocer muy bien y que R.E.M. retrató a la perfección. A pesar de haber sido uno de los sencillos menos exitosos del grupo la música es excelente y la letra lo dice todo: Come on, no one can see you cry. Además de contar con un excelente videoclip que, según cuenta Michael Stipe, se filmó en 20 minutos. 2001 fue el año en el que me prometí no vivir una imitación de vida, sino la vida misma.

31. The Shins · New Slang

Oh, Inverted World / 2001

Justo ayer leía una lista de Flavor Wire en la que se burlaban de los estereotipos de personas según su banda Indie favorita. La lista es cómica y absolutamente cierta. Cuando mencionan a The Shins dicen que son para: “Alternativos prematuros que consideran Garden State una experiencia visual que cambió sus vidas”. Checked. Sí, yo soy uno de esos estereotipos. Pero qué quieren, gracias a esta canción empecé a escuchar folk y es el soundtrack para cada vez que visito a mi familia en Querétaro y Celaya. Pitchfork, que la ubica en el número 62 de su lista “Las 500 Canciones de la Década”, la nombra el tema ideal del cine Indie/mainstream. En eso todos coincidimos y podemos burlarnos.

32. The Strokes · Last nite

Is this it? / 2001

Sí, sé que este disco está en todos los tops de la década, pero qué esperaban, para muchos que aún no sabíamos dónde poner el rock en nuestro mapa nos ayudó a hacerlo. Habrá que echarle la culpa a los Strokes y a los White Stripes de esto. Además, como dicen los de Rolling Stone, es inevitable el disfrute que trae escuchar a Julian Casablancas como si cantara desde una cabina telefónica.

Mañana seguiremos con 2002.

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Un comentario en “Las 150 canciones de la década: 2001, el año antes y después

  1. Guillermo

    Que bueno saber que no solo el único que prefiere a George sobre los otros Beatles mientras la mayoría se pelea entre si era mejor John o Paul

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